Han pasado muchos años desde que Chuck Berry o Little Richard diesen los primeros acordes famosos a esa cosa llamada rock’n'roll y que tanta revolución trajeron a la música años después de la mano de gente como Jimi Hendrix. No hablaremos sobre su evolución, más que nada porque son los propios aficionados los que escriben páginas de oro en la historia haciendo eternas muchas canciones. Si hay alguien que se emocione o tenga recuerdos, está de enhorabuena, sabe sentir la música como tantos en esta gran familia donde la edad es lo que menos importa. Hay canciones inolvidables, de ésas que te quedan grabadas en la mente asociadas a momentos especiales. En ese instante, la palabra “canción” se queda pequeña llegando a considerarse “banda sonora particular”, sonidos que irán ligados contigo para siempre… para bien o para mal. Los hay que comenzaron a educar sus oídos con los Beatles, hicieron “viajes lisérgicos” a ritmo de Pink Floyd o conocieron la genialidad con Led Zeppelin. Escuchar los primeros acordes de “Stairway to heaven” (original del grupo “Spirit”, de su canción “Taurus”) deja más ojos vidriosos por metro cuadrado que una gala de OT. Cada música tiene su momento, pero hay nombres que por suerte nunca caerán en el olvido y no han sido ni serán víctima de modas. Mientras el cuarteto de Liverpool revolvía el movimiento “fan”, los otros no menos británicos diseñaron auténticos himnos que hicieron de este mundillo la mejor base posible para un futuro bien venidero. Mientras, aquí en la península, la cadavérica dictadura era testigo de grupos como Lone Star, Los Módulos o los catalanes Evolution, los cuales no podían dar más de sí por el retraso cultural y político que sufría el país por aquel entonces. Menos mal que los setenta se iban acercando y esos pequeños rockeros iban creciendo a ritmo de Ñu, Deep Purple o Leño con ansias de una sociedad nueva y se enfundaron sus mejores piezas para atestiguar que se podían dar tres vueltas al mundo como hicieron los del heavy-rock. Mención aparte merece grupos como Triana o Smash, rock anárquico a ritmo de flamenco con el cual se demostró que esto era imparable. No es raro escuchar “abre la puerta” con una sonrisa en los labios, y me atrevo a decir que al que no le pase es porque no quiere a su madre. Sí, lo siento, soy un “hooligan” del grupo sevillano, ¡qué le vamos a hacer!. Read the rest of this entry »