
Aunque a simple vista no haya mejoras significativas, me ha gustado mucho el cambio a Jaunty Jackalope. Durante un mes he estado probando decenas de programas para lo mismo (copias de seguridad, sincronización, microblogging,…), y, después de formatear a la nueva ext4 que ofrece esta nueva distribución, tengo un sistema operativo cómodo y vistoso. En otro post comentaré cuáles son esos programas, de modo que me quedo con la impresión general. Lo primero que me llamó la atención fue la rapidez de encendido, es cierto que ext4 mejora la velocidad tanto de arranque como de copia de ficheros, no es un invento para vender más. Por otro lado, este ordenador es un Acer Aspire 1690, de esos que se les enciende un pilotito naranja en el frontal indicando que la tarjeta WiFi está activa. Nunca con los anteriores Ubuntu se había encendido (con sus drivers por defecto) salvo ahora. Había veces que me calentaba la cabeza y no sabía si la tarjeta estaba apagada o es que no tenía red a la que engancharme. Los nuevos programas que he instalado por ahora han sido Gwibber para microblogging y conduit para sincronización de archivos. Tengo pendiente hacerlo con Dropbox para mantener copias de archivos de manera on-line. Otro de los elementos que llaman “imprescindibles” que he instalado ha sido gnome-do, aunque he de reconocer que debo aprender a manejarlo para cambiar mis hábitos y considerarlo un bien necesario.
Para las personas que decían que Ubuntu 9.04 iba a traer pocas novedades, quizás puedan tener razón, pero las pocas que trae son para facilitar la gestión del sistema operativo en comodidad y rapidez, por lo que me sirve para reciclar ordenadores y no depender de las últimas tecnologías que van apareciendo en el mercado. De todos modos, puede ser que una distribución cada 6 meses dé pie a que los usuarios de Ubuntu actualicen cada vez menos sus sistemas hasta la próxima versión, es decir, una cada año. Acabamos de estrenar la 9.04 y ya hay quien piensa en la 9.10. Carpe diem











